Somos hombres y mujeres laicos que, movidos por el Espíritu Santo, respondemos al llamado de vivir el Evangelio según el ejemplo de San Francisco de Asís. Buscamos hacer de Cristo el centro de nuestra vida, viviendo la fe con alegría, sencillez y coherencia en medio del mundo.

Vivimos en comunión fraterna, compartiendo la fe, el servicio y el compromiso, como hermanos que se aman y apoyan mutuamente. Optamos por la humildad, la sencillez y el servicio a los más pobres y necesitados, reconociendo en ellos el rostro de Cristo.

Promovemos la reconciliación, la paz, la justicia social y el cuidado de la creación, siguiendo el espíritu de fraternidad universal. Actuamos como testigos del Evangelio en la familia, el trabajo y la sociedad, siendo fermento de esperanza y bien en cada ambiente. Amamos y servimos a la Iglesia, colaborando con sus pastores y participando activamente en la vida de nuestras comunidades.